Todavía hago pulseras de lana y tengo una infinidad de muñecos sobre la cama pero soy mayor. Sigo jugando con mi hermana pequeña pero ya no a las muñecas. Retraso todo lo posible el momento de hacer la cama y protesto cuando mi madre pone lentejas para comer pero he crecido. Sigo yendo a los mismos sitios que cuando tenía quince años y con la misma gente e incluso sigo bebiendo la misma cerveza y el mismo calimotxo que entonces. Podría decirte de memoria muchísimos diálogos de películas de Disney e incluso cito algunas frases cuando alguien dice palabras clave como conquistador, peligro o borrego, y he esperado con más ansia que ningún niño el estreno de Alicia o Toy Story 3 pero las cosas son diferentes. Aunque pueda ver lo que me rodea como un juego de niños, lleno de personajes, decisiones e historias y, por supuesto, un poquito de azar, sé que yo decido, que yo pongo las normas. Sobre todas esas pruebas, preguntas, verdades, atrevimientos y besos, ahora que soy mayor, yo tengo la última palabra y si no quiero, si no me gustan tus normas, no juego. Hay muchos juegos y muchos niños con los que jugar.
¿Recuerdas?
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¿Recuerdas cuándo me decías "*Serías buena abogada de divorcios porque
preguntas mucho*" y yo te sonreía y te decía que no, que yo no podría
serlo? ¿Lo rec...


Juega conmigo! :)
ResponderSuprimirSomos como Peter Pan, no queremos crecer ^^
ResponderSuprimirPD: Vale niño malo, ¡¡pero no más rebaaaaaajas!!
Adulto atrapado en un cuerpo de niño.
ResponderSuprimirPD: Precioso texto.