sábado, 29 de mayo de 2010

Citas (IV): El imaginario del doctor Parnassus

"¿Ustedes sueñan?
O mejor, ¿pueden ponerle precio a sus sueños?"


Yo quiero soñar...

domingo, 23 de mayo de 2010

Palabrejas (I):

Molecularidad: Indica, en una reacción, el número de partículas que deben chocar para que ésta se preoduzca.
¿Cuántas casualidades más tendré que hacer chocar para que reacciones?

miércoles, 12 de mayo de 2010

Si un día... (I)

"Si un día pones en un examen un problema que Fulanito Detal no sabe responder plantéate en qué te has equivocado al escribir el enunciado."

Si un día llegas a casa absolutamente convencido de que dos horas en un despacho escuchando batallitas han podido ser más productivas que todo un verano de estudio te jodes.

lunes, 3 de mayo de 2010

El mío sin tomate, por favor.

Ayer alguien me ofreció bocadillo de jamón serrano con queso. Estarás pensando que vaya mierda tardar casi un mes en actualizar para contar que ayer alguien me ofreció un mordisco de su cena pero sólo unos pocos afortunados conocen el significado del jamón serrano con queso. El mío sin tomate, por favor. Y el plátano. Y la palmera. Y el chupachups. Y para mí agua, gracias. Y así un sábado de cada dos durante cuatro años. Cuatro años de victorias y derrotas pero desde luego de más alegrías que penas (aquí podría incluir un chiste malo sobre la cantidad de Alegrías en el equipo pero no lo voy a hacer). Cuatro años de jamón serrano con queso y sin tomate sobre ruedas y volviendo tarde a casa, de anécdotas e historias de viejos, de discusiones de cualquier tipo y con cualquier arma inesperada, de frío, calor y lluvia por todo el País Vasco y Navarra y sobre todo de cenas, cubatas ilegales, orujos e hidalgos.
No es nostalgia, es lo que hubo, pero es una pena que lo que hay ahora no se parezca en nada a esto. El domingo que viene seré yo la que ofrezca jamón serrano con queso, por supuesto sin tomate, por todo lo que aprendí, por cada pizarrazo y por cada canasta y cada rebote que me levantaron de la silla.

martes, 6 de abril de 2010

¿Eres la persona favorita de alguien?

Imagínate que vas un día por la calle y uno de esos molestos señores que se dedican a hacer encuestas estúpidas te hace esa pregunta, ¿qué responderías? Piensa tu respuesta unos segundos y ahora plantéate hasta qué punto estás seguro de ella. ¿Muy seguro?, ¿crees?, ¿podría ser?

Resulta difícil pues cada persona que podría elegirte como su persona favorita se te ocurre acompañada de otra que podría quitarte el puesto en su elección. En mi caso por ejemplo, podría decir que lo soy de mis padres pero tengo una hermana a la que ayer dieron el trozo más grande de tortilla de patata. Una madre lo podría decir de su hijo pero entramos en el clásico “¿a quién quieres más, a mamá o a papá?” y de nuevo aparecerían las dudas.

Para nada considero frustrante no encontrar una respuesta a la encuesta pues yo misma no sé elegir a mi persona favorita entre una pequeña lista de candidatos afortunados. ¿Y tú?, ¿eres la persona favorita de alguien? Lo más que puedo hacer por ti es darte alguna idea de posible respuesta a través de este corto de Miguel Arteta escrito por Miranda July que me llevó a pensar en todo esto.



No sé tú, pero yo optaré, como el tercero, por la respuesta evasiva con un sencillo, “lo siento, yo no voto”
.

viernes, 26 de marzo de 2010

Hipocresía

No siempre decimos lo que pensamos ni gritamos lo que sentimos. ¿Timidez?, ¿hipocresía? De cuántos desastres nos habrá librado la hipocresía.

jueves, 18 de marzo de 2010

Enredo cuántico

No duermo demasiado bien últimamente y paso muchos ratos de estos que nadie sabe cuánto duran tirada en la cama dándole vueltas a lo primero que se me ocurre. El otro día leí algo sobre el enredo cuántico que me dio material para pasar un par de noches y sus respectivos ratos. Este fenómeno consiste en que dos fotones creados a la vez y en parejas pero posteriormente separados en el espacio y en el tiempo siguen relacionados manteniendo siempre una comunicación instantánea e inexplicable entre ellos. Me pareció fascinante que dos partículas provenientes, por ejemplo, de una estrella y que pueden estar separadas por distancias inimaginables sean capaces de mantener un vínculo irrompible entre ellas. Esto sucede hasta el punto de que cuando se aplique una fuerza sobre una de ellas haciéndola cambiar de dirección la otra lo hará de la misma manera sin haber recibido ninguna fuerza sino simplemente un mensaje instantáneo de su compañera.

Einstein denominó a este fenómeno “acción fantasmal a distancia” y actualmente se investiga sobre él habiendo conseguido llegar a enlazar en un laboratorio 5 fotones y mantener el vínculo entre dos de ellos hasta 800 metros.

Si dos fotones son capaces de mantener un vínculo a distancias estelares y durante tiempos mucho mayores de lo que puede imaginar un hombre influyendo el uno al otro como si fuesen uno, ¿qué efecto podemos llegar a ejercer nosotros unos sobre otros? Me encanta la idea de la influencia inconsciente, de las sensaciones compartidas en diferentes lugares y sobre todo la de la eternidad de todo esto. Me encanta la idea de que haya por ahí uno de estos “fantasmas a distancia” al que le caiga una lágrima en el momento en el que yo me pongo la lentilla o se tome un caramelo porque a mí me pica la garganta. Me encanta dar vueltas en la cama pensando que puede que no las esté dando sola.

sábado, 13 de marzo de 2010

No me gusta (I):

Esos eternos minutos cuando estás en la ducha y oyes que alguien cierra la puerta del baño. Esa incertidumbre pues sabes que tarde o temprano tirará de la cisterna desviando hacia allí el agua fría que debería salir por tu grifo haciendo que durante unos segundos, por cierto también eternos, pudiera cocerse marisco en tu ducha. Esos segundos. Esa duda simultánea al sonido de la cisterna entre salir corriendo exponiéndote al exterior o intentar desviar el chorro del agua sacrificando un brazo en el intento. Que se me queme el brazo. Necesitar reflejos para sobrevivir a una ducha y que éste sea mi cantar de todos los días.

lunes, 8 de marzo de 2010

Quiero más veces

A lo largo del día contenemos la respiración muchas veces. Algunas son sólo actos reflejo como cuando nos hacen cosquillas o cuando nos lavamos la cara por las mañanas. Por otro lado hay veces que lo hacemos totalmente conscientes de ello y por necesidad como cuando entras a un lugar donde huele mal o justo después de tomarte un tequila para recuperar el control de tu aparato digestivo. También hay momentos en los que detienes esa rutina de entrada y salida del aire con el fin de pasar desapercibido porque crees que así haces menos ruido y que conseguirás evitar que la gente te mire o que Pilar Cea te saque a formular a la pizarra. Por último, están Esas Veces. Esas veces en las que lo que quieres es que se detenga el tiempo y crees que si dejas de respirar todo se parará allí. Esas veces son las miradas cruzadas, los abrazos largos, las sonrisas cómplices... cosas que podrían dejarte sin respiración si no hubieras dejado de coger aire hace unos segundos para congelar ese momento.
No me había dado cuenta pero el otro día descubrí una constante en muchas de esas veces. Quiero más veces.

jueves, 11 de febrero de 2010

Vale por:

Una actualización moñas en cuanto me sobren cinco minutos porque moláis un montón y sois geniales y así, gracias a vosotros da gusto hasta estar de bajón.

Actualización prometida.

Gracias.