Esos eternos minutos cuando estás en la ducha y oyes que alguien cierra la puerta del baño. Esa incertidumbre pues sabes que tarde o temprano tirará de la cisterna desviando hacia allí el agua fría que debería salir por tu grifo haciendo que durante unos segundos, por cierto también eternos, pudiera cocerse marisco en tu ducha. Esos segundos. Esa duda simultánea al sonido de la cisterna entre salir corriendo exponiéndote al exterior o intentar desviar el chorro del agua sacrificando un brazo en el intento. Que se me queme el brazo. Necesitar reflejos para sobrevivir a una ducha y que éste sea mi cantar de todos los días.
Los puntos de inflexión de la vida
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Recuerdo con gran exactitud momentos clave de nuestra amistad. Tal vez en
los que más perdida me sentí y menos me encontrabas o posiblemente aquellos
en...

yo tampoco lo soporto, aunque reconozco que me compensa un poco el placer que obtengo cuando tiro de la cadena sabiendo que está alguien en la ducha xD.
ResponderEliminarY que magnífica ilusión que hayas leído mi blog de una maldita vez Ana.. espero que te halla gustado xD