Tengo que creer en un mundo que existe fuera de mi cabeza. Creer que mis actos tienen algún significado. Aunque yo no los recuerde. Tengo que creer que, cuando mis ojos están cerrados, el mundo sigue ahí.
Los puntos de inflexión de la vida
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Recuerdo con gran exactitud momentos clave de nuestra amistad. Tal vez en
los que más perdida me sentí y menos me encontrabas o posiblemente aquellos
en...


