Últimas líneas desde la 368, una 368 que no parece la mía, con estas paredes vacías y el corcho clavado en su sitio, fría, pero una 368 llena de buenos momentos que no me caben en la maleta. Gracias cerbunos por cada minuto, desde la Oreja de Van Gogh hasta el último golpe de esta noche con el "corchopán". Tarde o temprano no podré evitar una despedida más larga pero depués de esta última (y ojo que he dicho ÚLTIMA) noche de risas como colegial no podía meterme en la cama sin deciros que me habéis cambiado y que no os olvidaré nunca. Gracias.
Los puntos de inflexión de la vida
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Recuerdo con gran exactitud momentos clave de nuestra amistad. Tal vez en
los que más perdida me sentí y menos me encontrabas o posiblemente aquellos
en...

